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No está muerto, anda de parranda.

Ensayo: Manual de autoayuda/7 (Mauricio Carrera)

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No seas tan mediocre como para creer que el universo entero es una oficina.

O una cocina, plumero y estropajo. O el insomnio de la preocupación y el sudor de la frente.

Tu vida es mucho más. Aparte, es la única que tienes.

¿Cómo quieres vivirla? ¿Sufriéndola? ¿Gozándola?

Nadie te preguntó por la vida que querías, es cierto. Tal vez te hubiera gustado otra… Pero ésta te tocó y ni modo. No hay de otra.

Es inevitable.

A final de cuentas, ¿quién dijo que la vida es una fiesta?, como se reía el filósofo Alejandro Rossi. No lo es. Pero no seamos, nosotros mismos, unos aguafiestas. Si nuestra existencia no es idílica, aceptemos este destino inevitable como parte de la experiencia de estar vivo. Ya se sabe: vivir es sobrevivir. Vivir es tomar la vida como viene, porque la existencia -la realidad en la que nos insertamos- nos excede.

Borges se imaginaba novelas donde sus protagonistas fueran ordenados, tranquilos, sedentarios, sanos, felices. ¡Qué aburrimiento! ¿A quién se le antojaría leer algo así?

La literatura se nutre de la vida y la vida, la verdadera vida, no es lo aséptico, las frutas y las verduras, la continencia, lo opaco. La vida no está exenta de momentos difíciles y amargos. Tampoco las grandes páginas de la literatura.

Piensa en una obra como Los miserables – ¡qué título tan significativo!- o incluso en Robinson Crusoe, las penurias y soledades de ese desafortunado náufrago.

Ahí, en la dureza de la vida, en el lodo y en la tentación del vicio o del pecado, en el caer y levantarse, en la injusticia de la cárcel o la desesperanza en una isla desierta, se dan los mejores personajes, los mejores cuentos, las mejores novelas.

El Quijote era un loco que provoca la compasión y la risa. El capitán Ahab un perverso puritano. Madame Bovary una mujer amoral. Humbert Humbert, un perseguidor de Lolitas. San Agustín, un pecador. Gargantúa y Pantagruel, grandes fanáticos de los excesos. Romeo y Julieta, dos enamorados contra el mundo, que terminan suicidándose. David Copperfield, un huérfano. Santa, una prostituta. Edipo Rey, el asesino de su padre. Henderson, un hombre que en apariencia lo tiene todo y está insatisfecho. Francis Macomber con su sentimiento de inferioridad. Aquiles y su mal humor. Ulises y su terrible odisea. Penélope y su tediosa espera.

No hay duda: los grandes personajes son los que han caído, los que han sido tentados, los que luchan contra sus demonios, los que tienen al mundo en contra, los que se saben inmensos y sin embargo son derrotados.

A ti, ¿qué tipo de personaje te gustaría ser? ¿Uno por completo anodino, que no pierda nunca la sonrisa, al que no le pase nada, aburrido hasta el cansancio?

¿O alguien que conoce de los altibajos del vivir?

¿Alguien que ni fu ni fa?

¿Alguien que ha vivido? ¿El que conoce el sonido de la carcajada y el sabor de las lágrimas? ¿El que saborea una mañana de felicidad y el que se acuesta con un sentimiento atroz de derrota?

Imagina:

De poder ser algún personaje, ¿cuál serías?

Mauricio Carrera, 1959

Escritor y periodista mexicano

Publicado en Día Siete No. 466

diasiete.com

Written by romel eliseo

agosto 1, 2009 a 10:32 am

Publicado en General

Una respuesta

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  1. Recomiendo la página http://www.jorgenardi.com.ar que son palabras de aliento

    Lili

    agosto 28, 2009 at 8:24 am


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